Ser o no ser... arbolito

¡Soy un arbolito!
¡Un arbolito soy!
¡Me crecen pimpollitos!
¡Pimpollitos en flor!
Así canta Aqua. Dice que, por la falta de trabajo en la oficina, poco a poco nos estamos convirtiendo en árbol, que ya casi nos crecen ramas y que seguramente nos van a salir pimpollos. Es obvio que la inactividad la pone nerviosa. Otra cosa que la pone nerviosa es ayudar al prójimo. Según ella no podemos estar seguras de si la persona quiere o no la ayuda y es posible que nos salga con alguna mala contestación si nos prestamos a colaborar. Como por ejemplo el otro día, vemos una viejita caminando con su andadera super galáctica (de esas que tienen freno), cruza la calle y se queda trabada intentando subir a la acera, justo frente a nosotras. La miramos, inmutables, como si se tratara de un pez. La viejita sacude la andadera, estira los brazos sin fuerzas y sin ganas, y nada, las ruedas se le traban y ni siquiera esta cerca del borde. Hasta que, luego de mucho discutir entre nosotras, decidimos ayudarla. Pero se nos adelanta otra chica. Amabilisima, la muchacha ayuda a la viejita y, como complemento, llega otra que sale de la nada a "darle una mano". Entre las dos logran resolver el problema: andadera-vieja, y listo, acabada la historia para la viejita y ellas dos felices por haber hecho su buena obra del día. Aqua me mira, los ojitos encendidos, y dice: ¡Bah!
Me pregunto: ¿seré mala? Realmente, ¿seré tan mala?
Aqua contesta: Por supuesto que si, eres mala, ¡mala!
No hay vuelta atrás. Supongo que si hiciera terapia el capítulo de la viejita hubiese sido motivo de conversación. Hoy, ya no tengo ganas de hacerme problema por mi reacción a ante las vicisitudes prójimo desconocido.
Y si...
¡Soy un arbolito!
¡Un arbolito soy!
¡Me crecen pimpollitos!
¡Pimpollitos en flor!

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