Inconsciencia

Semana Santa, semana donde se celebra el luto por la muerte de Jesús, pascuas, etcétera. Cuando era niña nos daban la semana completa y lo único que hacía era jugar todo el día con mi hermana, en el patio de mi casa. Eso y, si no había nada mejor que hacer, mirar películas repetidas acerca de la vida de Jesús y su calvario; su horrorosa muerte, los clavos, la sangre y todas las lágrimas. Lloraba mirándolo sufrir y me preguntaba qué había hecho de malo para ganarse semejante tortura. Luego vinieron las explicaciones evangelistas, y pare de contar. Tuve un novio al que le encantaba visitar la iglesia los domingos de ramos, y darse golpe de pecho el resto de los domingos. Pero más allá del regaño infructuoso del cura con el que hice mi primera, y traumática, confesión -¿qué puede confesar una nena de nueve años, más allá de que no va a la iglesia todos los domingos y le dice mentiras a los Adultos?-, mi paso por las iglesias es meramente símbolico. Me gusta pensar que hay un ser, una energía superior a la nuestra, y que esa energía no castiga, no salva y no juzga, sólo observa. Por eso esta Semana Santa -así, con mayúsculas- ha sado como tantas otras, es decir, sin pena ni gloria.
Ahora, me pregunto: ¿me estará castigando esa energía suprema por no celebrar el ritual?
Y me respondo: no lo creo, sólo lo imagino en este instante en el que escribo, porque este post iba a estar dedicado al capítulo del viernes, al de la pérdida de la consciencia, y me he quedado imaginándome al ser supremo poniendo su mano sobre mi cabeza y sacando mi cable de conexión de la matriz... Una historia de ciencia ficción, de esas que tanto me gustan.
La cosa es sencilla: el viernes tuve un capítulo accidental (o incidental) de pérdida de la consciencia. Muy raras veces me pasa, pero cuando pasa es terrible. Me cuesta respirar, y pierdo la vista; una desconexión momentánea, aunque esta vez di un paso mas. Caí desplomada y al despertar no entendía dónde estaba.
Creo que desconectarse es una de las experiencias más desagradables que pueden existir, porque más allá de la simple desconexión está la imposibilidad de reaccionar. Te quedas afuera, mirando lo que ocurre sin tener capacidad de involucrarte, totalmente vulnerable.
Así que terminé con un ojo magullado y haciéndome un montón de preguntas, que ahora no tengo capacidad de responder y, en consecuencia, de escribir pero que seguiré meditando con la almohada.
Así que esta Semana Santa a llegado a su fin, con el saldo de una desconexión de la matriz, un ojo magullado y un saco repleto de días húmedos con amenaza de lluvia que sólo quedó en amenaza.
Y sigo pensando: ¿será que la pérdida de consciencia un viernes santo es algún tipo de señal divina?
Mejor lo dejo de tarea, y me dedico a los quehaceres matutinos, Aqua dice que me deje de tonterias y que proceda a preparar el almuerzo.
Hoy también está húmedo y me parece que sigue la amenaza de lluvia.

Comentarios

Ludwig dijo…
Yo no lo creo. Me cuesta creer que tu incidente pueda tener algo que ver con la Semana Santa.
Imagino se trata de una caída de presión normal y corriente.
Bueno. Eso de normal, es un decir, ya que nunca he pasado por eso. He estado cerca pero no ye llegado a la pérdida del conocimiento.
Aunque, si nos atenemos a esa palabra, conocimiento, muchas veces, por no decir siempre tengo dudas de tenerlo.
Un abrazo.

Luis
Aqua dijo…
Finalmente, yo tampoco lo creo, no me termino de encuadrar dentro de los límites del castigo divino... Prefiero pensar que mi pérdida de consciencia fue una aviso. Así que esta semana voy a que me hagan un chequeo (latonería y pintura completa) a ver que le está pasando al equipo.
Gracias por el mensajito, Luis. Estuve visitando tu página, y leí la enriquecedora narración sobre el atleta renegado a asistir a las olimpiadas de Pekín. Enhorabuena!
Te mando un beso!
Yogi dijo…
Me gusta tu teoría de esa energía que es testigo absoluto pero no interviene. De hecho tiene mucha similitud con varios sistemas filosóficos de la India.

Dios no interviene, solo nosotros con nuestra energía. Por eso el peligro del cristianismo, que busca convencer a todos de que son pecadores por naturaleza. Tanto lo repiten que muchos se terminan convenciendo, y viven así, con terrible culpa y sin saber bien por qué.
Aqua dijo…
Yogi, ¡que bueno tenerte por aquí!, también estoy de acuerdo contigo en cuanto al tema energía. Prefiero pensar que existe ese ser supremo que no interviene; que es algo así como una energía cósmica. Pero no soy muy buena para filosofar así que sólo llego a "energía cósmica".
¡Ah! También estuve mirando tu lugarcito en internet, me interesa el tema Yoga (por lo de la energía) así que ni bien tenga unos minuticos de tranquilidad reviso más. Por lo pronto, tengo pendiente hacer el ejercicio de mirar la vela.
¡Te dejo un abrazo grandote!

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