Tic, tic


Sobre la alfombra, a los pies de Cleo, caía una gota. No es que fuera particularmente interesante su caída, ni el charquito que se iba formando, pero a Cleo le gustaba. Tic, tic, parecía decir la gota, o por lo menos eso creía la niña, que la miraba con atención. Era una gota de un hermoso color azul tornasolado. Se formaba justo frente a ella, suspendida en el aire, colgada de la nada. Cleo la miraba con curiosidad. Tic, tic, volvió a decir la gota, justo a la altura de su nariz. Nacía redonda, engordaba y luego se quedaba quieta unos segundos, hasta caer, deslizándose por un hilo delgado, finísimo, tan fino que Cleo se sorprendía, y sus manitas se agitaban de emoción. 
-Tic, tic -dijo Cleo.

La madre estaba zurciendo un pantalón y el padre miraba el partido de fútbol. El locutor del partido narraba una jugada donde un atacante iba directo al arco, corriendo y amagando sin que nadie pudiera detenerlo. El padre se incorporó.
-Vamos, vamos… -dijo, abanicando un puño en el aire-. Así se hace. Pateá al arco, pateá... ¡Pateá!
El locutor se desgarraba las cuerdas vocales junto con el público, desesperado por el desenlace. El jugador pateó de memoria pero su compañero la dejó pasar. La pelota rodó por el césped y salió de la cancha.
-¡Hijo de puta! ¡Te dije que patearas al arco!
La madre levantó la vista del pantalón.
-¡Dejá de decir palabrotas delante de la nena! -dijo. El padre no le prestó atención y regreso al sillón.
-Tic, tic -dijo Cleo.
Y la gota tornasolada se formó, siguiendo el mismo procedimiento: tic, tic, engorde, hilo y caída. El charquito iba creciendo, ya no como una mancha de humedad, sino adquiriendo masa. Cada gota se adhería a la anterior como gotas de azogue. Cleo observaba la metamorfosis, fascinada.
El charco creció y creció. Le nacieron apéndices que ondulaban sobre ejes traslúcidos.
-Uno, tres, cuatro... -intentó contar Cleo.
El fluido irguió uno de los apéndices como una cabeza amorfa y sin ojos. Cleo miró a través del líquido a su padre y a su madre.
-Mamá, papá -dijo. Señalaba con el dedo.
-Tic, tic -murmuro el líquido.
En la pantalla del televisor anunciaban un aparato para aspirar el polvo. La madre, seguía zurciendo.
Uno de los apéndices se alargó y tocó el rostro de la niña como si palpara un objeto raro. Cleo tembló un poco, no mucho, aunque lo suficiente para hacer que el líquido sintiera la vibración.
Cleo -murmuró el líquido. El contacto fue cálido y seco, y transmitía una corriente de tranquilidad. La niña levantó la mano y tocó a su vez al fluido. Con una vibración, la palabra "Numa" se sembró en su cerebro de nena.
-Numa -repitió Cleo.
La madre miró a la niña. Había algo en el rostro regordete que le resulto raro. ¿Acaso la veía a través de una ondulación transparente? Se restregó los ojos y volvió a mirar. La ondulación seguía ahí. Tomó nota mental: visita al oculista la próxima semana.
-¿Querés la leche, Cleo? -preguntó.
-Numa -dijo Cleo.
-¡Goooooool! -gritó el padre.
Se levantó del sillón y siguió dando gritos de mono aullador, mientras en el televisor mostraban imágenes de la gente enardecida en el estadio. Desde todas partes se escucharon gritos fanáticos. Por un minuto el griterío fue una vibración unísona. El líquido se agitó desde su centro. Las vibraciones invadieron la forma gelatinosa formando ondas en espirales concéntricas y el azul tornasolado se volvió acero fundido. Cleo se tapó los oídos sin dejar de observar los apéndices.
-¡Tic, tic! -gritó el líquido. Estiró un apéndice agigantado hasta el televisor y lo envolvió. El aparato desapareció bajo el capullo del aparente acero líquido. Cleo aplaudió.
-¡Tic, tic! -y desapareció el reproductor de DVD.
-¡Tic, tic! -y desapareció el resto de los objetos de la sala, digeridos por el líquido. Cleo aplaudía divertida, mientras sus padres, mudos, paralizados por una corriente de energía extraña, sólo alcanzaban a mover los ojos. El líquido se deslizó hasta quedar frente a ellos, y se transformó un cilindro. Ambos lo  miraron. Se miraron a sí mismos en el espejo acerado y cayeron de bruces sobre la alfombra.
-Mamá, papá -dijo Cleo.
El cilindro líquido se diluyó. La niña observó el cambio sin pestañear. Sus pupilas se dilataron. A través de ellas millones de ínfimos recuadros, cercanos a lo inexistente, fluyeron con el orden de una marcha militar.
Consciencia, dijo el líquido, esta vez sólo en el cerebro de la niña. El cuerpo de Cleo cayó al suelo, tieso, aunque aún tibio, y desapareció como desaparecen las imágenes holográficas.
Entonces, reinó el silencio.
Nadie notó la extraña ausencia de actividad en aquella casa hasta pasados tres días, cuando el repugnante olor de los cuerpos en descomposición se hizo intolerable. Los periódicos mencionaron, al pasar, el caso de las muertes fantasma. Pero como robos y muertes ocurren todos los días, no se le dio mayor importancia. Desaparecieron rápido de los titulares. Sólo Tito, que miraba el noticiero junto a su madre en la televisión, con el chupete en la boca, notó algo raro que se formaba frente a sus ojos, justo a la altura de su nariz, dijo: 
-Tic, tic.

Comentarios

Aqua ... me gusta mucho leer narrativa y si es breve me gusta mas.. tengo este escrito frente a mi y lo leo a pedazos, salto de un lado para el otro, como quien no quiere acabar de descubrir algo que el causará mucho placer y que teme una vez lo descubra... ya lo descubrió. :-) ajajajaja
Gracias y pro mi parte seguiré jugando a descubrir tus escritos.
Ahora si lo leí completo, que bien , me gusto mucho... es como de horror, ¿un poco sobrecogedor? o es que no entendí nada...
Aqua dijo…
¡Jacqueline! ¡Que linda tu visita!
Me contento de que hayas podido leer mi cuentico... En realidad es un ejercicio, para ir depurando cosas. Y sí, claro que lo entendiste!! que bueno!! Es perturbador en cierto sentido, me gustan este tipo de cuentos, ciencia ficción, fantasia, ficción en general y sobretodo que tenga algo de suspenso o un toque turbulento, sólo un poco, como para darle algo de picor, un detalle que te deje pensando; creo que esa es la idea, en el fondo, meditar sobre lo leído.
Me encanta que pases por mi castillo virtual, eres bienvenida siempre!!!
Un beso grande!!
susana dijo…
Misterioso cuento, con un buen hilo de narración y un suspenso muy interesante. El remate es espectacular.
Un gran trabajo, Aqua!Me ha gustado mucho e ignoraba tu gusto por este género.
Espero que lo sigas cultivando!
Un abrazo con mucho cariño!
Aqua dijo…
Su, ¡que lindo tu comentario! Me alegra mucho que te haya gustado. Este es un género que disfruto y que, como decía, me agrada desarrollar. Tengo algunas otras cosas, aunque más largas, y la verdad no sé si da para subirlas, por lo menos ahora, sin embargo, estamos trabajando sobre eso.
Como siempre, ¡un gustazo leerte!
Un abrazo, con el mismo cariño!!
NecroDoll dijo…
No tengo muy claro cómo he llegado aquí, pero lo que si tengo claro es que voy a volver. Me encanta cómo escribes, mi más sincera enhorabuena.

Saludos desde España.
Aqua dijo…
Amig@ Necrodoll, no importa como llegaste sino que regreses... este, mi castillo virtual, tiene las puertas abiertas a quien quiera venir y leerme un ratico. ¡Me encanta que te haya gustado! ¡Muchísimas gracias por el saludo!
Te mando un gran abrazo, y voy directo a ver que hay en tu espacio!!
Ciao!!

Entradas populares