Historias desde un retrato | Sombras de Familia



Junto con Fernando de "Vespertine" y Mägo de "Si molesto me quedo" jugamos a contar diferentes historias desde una misma imagen.
Cada uno de nosotros eligió un personaje de la fotografía y comenzamos. Pusimos algunas reglas en común, para que las historias tengan cierta coherencia, pero casi todo se dejó librado al azar. Así que si no lo creen, pasen a leer sus historias y comparen.
Aquí les dejo la mia...



Camino apresurada, escuchando el chapoteo de mis pasos sobre las baldosas. Es un clásico día de otoño, acaba de llover, hace fresco y me siento vacía. Lo que menos quiero es llegar a casa de mi hermana. Fue ella quien llamó esta mañana para darme la noticia. Escuché su voz monótona del otro lado de la línea. Papá ha muerto, dijo. Me la imaginé recostada en el sofá del living, apoyándose sobre un codo y agitando un pañuelo con aire melodramático. Seguramente, el marido le llevaría un té de valeriana y se quedaría a su lado, apretando aquella mano frágil y delicada; su mano blanca de muñeca. La odié por hacerme recordar a la familia, y colgué, sin poder articular palabra. 
No había caso, por más que quisiera convertirme en una pelusa de ombligo y desaparecer, eso no iba a ocurrir nunca. Tuve que enfrentarlo, tenía que cumplir con el procedimiento. 
Sigo mirando la acera húmeda con los ojos secos, sintiendo que algo me falta, que no puedo sólo llegar a su casa, entrar, cumplir. Me falta algo, siempre me falta algo. 
Toco el timbre y aparece mi cuñado. Me invita a pasar con la cabeza baja. Tengo la impresión de que en cualquier momento se desgarrará la ropa, que gritará y se tirará del cabello. Sin embargo, él sólo dice que papá está en el living, y me franquea la entrada. No sé a quién se le habrá ocurrido la idea de velarlo en casa. Para eso se contratan los servicios funerarios. Pero mi hermana es la excéntrica. Supongo que es chic velar al muerto en la sala, así que me muerdo la lengua.
La encuentro sobre el sofá, tirada como una princesa. Ha tenido un desmayo, dice el marido. Como no tengo estómago para mirar a papá empotrado en una caja, prefiero pasar de largo y saludarla. Se nos murió, dice. La misma voz monótona, pero esta vez adornada con sus ojos llenos de lágrimas. Ahora que la veo, no puedo odiarla, a pesar de toda la producción histriónica.
Pasamos el día recibiendo condolencias hipócritas y tomando café. Uno tras otro van pasando familiares y amigos. Mis hermanos no aparecen nunca. Cuando salgo de la casa siento que estoy dejando parte de mi vida en el ataúd, junto con el cuerpo. Pero sigo sin poder llorar. No entiendo por qué debo hacerlo. Antes de salir mi hermana me entrega un paquete. Papá lo dejo para ti, dice.
Llego a casa pasadas las nueve y dejo el paquete sobre la mesa, junto al cenicero.

Hace dos semanas que enterramos a papá y el paquete sigue en el mismo sitio. Lo he estado observando. Es un paquete rectangular, envuelto en papel madera, y amarrado con hilo sisal.
Enciendo un cigarrillo, lo veo arder. Tras un par de bocanadas me atrevo a deshacer el nudo. Dentro hay una fotografía. Los rostros de mis hermanos están impresos en el papel, muy jóvenes y diferentes. Recuerdo nuestros vestidos llenos de encajes, que mamá había mandado a hacer, especialmente, para ese día; y al fotógrafo, que había venido desde muy lejos, justo para la ocasión. Vivíamos a las afueras de la ciudad y el pobre hombre había tenido que alquilar un coche para poder llegar a tiempo. Mamá estaba nerviosa porque era domingo y se nos estaba haciendo tarde para llegar a misa. Pero a papá no parecía importarle. Se sentó en el sillón y espero, paciente, hasta que el fotógrafo quedo satisfecho con la distribución.
En esa época Frau Lieber se quedaba en casa. Todos los días, durante una hora, nos obligaba a recitar verbos en alemán. Aunque preferíamos a Madmoiselle Pauline, que nos leía cuentos en francés, papá estimaba mucho más el método tiránico de Frau Lieber, así que le pagaba por quedarse en casa y someternos a sus torturas lingüísticas.
Por eso, cuando Frau Lieber quiso darle instrucciones sobre simetría al fotógrafo, y el hombre arrugo la frente, como si le hablara un bicho extraño, no pudimos parar de reírnos. Hubo que esperar un buen rato antes de que lograran controlar el alboroto. Papá reía, satisfecho.
Creo que fue la última vez que lo ví sonreír.
Después tuvimos que vivir en el exilio. Mamá murió de tristeza y papá se convirtió en un ser ajeno a cualquier cosa que no fuera dinero.
Lo único que sobrevivió de aquella familia fue el retrato; ese retrato que papá me había dejado. Y ahí estaba yo, de pie, entre mi hermana y la mesa del jarrón, de nuevo feliz y sin que me faltara nada.
Entonces lloré, por todo lo que no había podido llorar en los últimos treinta años.

Comentarios

Vespertine dijo…
Envidia envidia envidia!!!

Veremos con qué nos salen los dos que faltan. No dijiste cuál era el personaje que te tocó en la foto. Un beso grande para vos, otro para aqua, uno para shazam que se me trepó apenas entré y uno más para sara.
Aqua dijo…
Fer, se supone que el personaje queda descrito dentro del mismo texto, si no lo viste, he fallado!!! Soy de terror!!! En fin, voy a colgar un comentario orientador al final para aclarar el detallito.
Estoy ansiosa por leer los otros textos!!
Ya le digo a Shazam que no debe atacar a las visitas, ja!
Un beso!!
Anónimo dijo…
Hola, caí de casualidad por acá. Buena idea la del ejercicio literario a partir de la foto y buen final.
saludos
Ludwig dijo…
Sencillamente conmovedor Aqua.
He disfrutado todas y cada una de las líneas de tu escrito.
Cuando llegas al final casi sientes lo que la protagonista de la historia.
Genial.
Un beso.

Luis
Aqua dijo…
Que bueno que te haya gustado, Luis!
Es siempre un gusto tenerte por acá...
Te dejo un abrazote!!
guayi dijo…
vengo del otro blog con la misma foto, esta muy interesante que puedan ponerse retos así, yo escribo mi blog, creo que de alguna manera para mi, me gusta que todos lo lean, pero la verdad que la gente se siente medio ajena al leer que no dejan comentarios, bueno, que se hace no....
me gusto mucho, es bien diferente a los otros y definitivamente a veces hace falta llorar así...
Hola, ésta foto me hizo recordar algunas que tengo empolvadas en mi baúl, y tocan algunos recuerdos de imaginaciones que me he hecho sobre las historias que mi mamá me contaba.

verónica
www.homohabitus.org
susana dijo…
Qué bello Aqua, estoy encantada con estos relatos, y el cuadro de época, y las puntillas...y sobre todo con Frau Lieber, que tanto se parece a una profesora de alemán que tuve!

Un abrazote, querida amiga!
Aqua dijo…
Chic@s, gracias por los comentarios. Es lindo regresar y encontrarlos.

Guayi, hace un tiempito dejé un post: Sábado de lluvia a propósito de los comentarios, porque no buscaba con este blog más que hacer una catarsis personal del día a día. Sin embargo, las pautas han cambiado, y he estado dejando migas y haciendo comentarios por aquí y por allá, y poco a poco se han acercado algunos a mi castillo virtual y han seguido viniendo, a ellos les agradezco mucho el tiempo que se toman, y por eso yo también me hago huequitos temporales para leerlos, y he disfrutado mucho haciéndolo. No pierdas la paciencia y sigue dejando migas para que otros también pasen a leerte! Muchas gracias por pasar, serás siempre bienvenida, y prometo pasar a leerte!!

Verónica, ¡bienvenida! gracias por pasar a leer mis historias. Este ha sido un ejercicio experimental que me ha encantado y que espero repetir, si las circunstancias así lo permiten. Pasaré por homohabitus a curiosear que cosas se publican por allá. Te mando un abrazo caluroso, desde Bs.As.!

Su, amiga querida, que lindo que siempre estés ahí con tus palabras cariñosas. Debo confesar que la experiencia de crear este relato en tiempo record me dejó un poco aturdida y no muy convencida del resultado. Sin embargo, no podía dejar pasar la oportunidad de intervenir. Agradezco mucho los comentarios y confío en poder hacerlo mejor la próxima vez. Te mando un abrazote y un beso!!
Gracias por seguir viniendo!!

A todos muchísimas gracias!!!
Mi castillo sigue con las puertas abiertas!!
Miguel dijo…
Hola Aqua!

Pues verdaderamente fue un placer leer tu breve historia en torno a la foto, me gusto la forma en que fuiste describiendo las emociones, me hizo sentir la conexion con el personaje, y me gusto la forma sutil en como dejaste saber quien te habia tocado.

siempre es un gusto pasar por aqui.

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