De simples derrotas

Después de llegar a la oficina saco a Aqua de su caja. Está contenta de poder salir. Me mira con sus ojitos de nena pequeña y me pregunta qué me pasa. Le digo que amaneció nublado, que hace frío, y que la brisa me sigue recordando que estoy al sur y no en el trópico donde crecí.
-En fin, es un día feo y estoy deprimida.
-¿Por qué?
Me enfurruño en mi caparazón (el imaginario porque es obvio que no tengo caparazón, no soy tortuga). Le digo:
-Porque sí, porque me deprimo cuando las cosas no se dan como quiero.
-¿Y qué no se dio?
Insiste, no se acostumbra a las respuestas simples, debe investigar hasta dar con la herida y hacerla sangrar.
-Lo que pasa es que ayer me desilusioné terriblemente.
-¿Por qué?
-Porque pensaba que estaba avanzando y en lugar de avanzar retrocedo.
-Entonces tienes que seguir intentando, ¿no?
-Eso diría uno de los monjes de Coelho...
Digo la frase y me imagino sentada frente a un público difuso, en medio de un gran teatro. La gente me mira como si esperara una respuesta. El maestro de ceremonias sale de la penumbra. Me dice: ¿Cuál es su respuesta? No sé, le digo y el público me abuchea. Es horrible. Pues bien, esa es la sensación. Una simple derrota. ¿Cómo puedo seguir participando si me siento derrotada? No es sólo intentarlo, el hecho es que a cada intento vuelvo a salir con las tablas en la cabeza. Es terrible. Te erosiona la cabeza, te roba la ganas.
-¡Dejá de hacerte la víctima! -dice Aqua. Me lo dice con acento y me da risa.
-Ya sé... -le digo, y lo repito como para creérmelo-: Tengo que dejar de hacerme la víctima.

Comentarios

SUSANA dijo…
Precisamente allí está el verdadero desafío Manuela: en seguir participando.

Las simples derrotas, o la "derrota" como tal es un sentimiento poderoso. Las más de las veces, postra y deja inmóvil al individuo.

Levantarse, volver a encarar el escenario de la vida, mirar de frente a los que nos abuchean, desafiar los malos presagios, reconstruir las piezas rotas y arremeter nuevamente...y seguir participando.

Volver a cargar la piedra, como Sísifo, o llegar a la cumbre de nuestros proyectos, como Manuela.


Te abrazo desde mis múltiples, innumerables simples derrotas, querida amiga.
Aqua dijo…
Por supuesto sigo participando, Su, porque siempre me doy cuenta de que eso es lo único que me moviliza: lograr lo que me propongo. Aunque debo confesar que reaccionar a esas situaciones inesperadas siempre me agarran con la guardia baja, pero hemos superado el desliz; nadie dijo que iba a ser fácil... y ahí seguimos!
Llegue hasta Mendoza un fuerte abrazo, de una amiga que la aprecia!
Ciao, guapa!!
;-)
Miguel dijo…
Aqua!

Ya habia leido este post, pero no pude dejar comentario en ese momento, asi que lo hago ahora. Dicen que mas vale tarde que nunca.

Me gusto mucho este post porque deja ver un aspecto muy humano de todos... esa reaccion que tenemos (o dejamos de tener) ante la derrota. Ya se ha dicho antes que no es grande quien nunca cae, sino el que se sabe levantar cuando cae.

Recuerda que siempre se aprende mas de las derrotas que de las victorias, sobre todo si las usamos como impulso para lograr el objetivo final. Mucho animo.

Miguel

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