Una bolsa de tornillos

Mercado de Sombrillas

En la plaza principal de Sardinatum, todos los fines de semana, abre el Mercado de Sombrillas. El domingo pasado, que amaneció lloviendo, el enano Grum se detuvo bajo la sombrilla naranja. Veía el agua correr por la orilla de la acera, mientras esperaba que la Herrera le cargara la bolsa con los tornillos que le había pedido. Dijo que necesitaba enterrar a su madre, los tornillos eran indispensables para el proceso. La mujer ya lo sabía, todos conocían los procesos.

Desde la sombrilla blanca un hombre escuchaba la conversación sin perder palabra. Al ver al enano alejarse arrastrando la bolsa, lo siguió. Se detuvo junto a Grum bajo la sombrilla verde, a tomar un café con el Librero. Les habló sobre OceanSeed, el gran pirata inglés. Había llegado a la parte en que OceanSeed se apodera de la Isla del Hombre y la siembra de rosales sin espinas, cuando el Relojero, desde la sombrilla roja, anunció a los gritos que era hora del espectáculo.
El enano Grum saltó de alegría; le encantaba el espectáculo de los relojes. Por el contrario, el hombre arrugó la cara. Resignado, avanzó tras el enano, mientras escuchaba el tilín-tilín de los tornillos. La gente se había aglomerado alrededor de la sombrilla colorada. Debajo, el Relojero daba cuerda a cada uno de sus aparatos. Les hablaba con suavidad, casi con ternura. A Grum le gustaba el reloj con figura de pingüino. En su corazón guardaba la esperanza de poder comprarlo algún día. Abrazó la bolsa. A su lado, el hombre, camuflado entre los amplios vestidos de dos matronas y sus hijos, lo miraba desde arriba. Había decidido que robaría al enano antes de que terminara la función. Se acomodó bien el gabán y miró el espectáculo. 
Primero salió el reloj de arena. Era un reloj delicado, largo y fino como una rama de sauce. Dentro, los granos de arena giraban enloquecidos en un remolino increíble. La gente suspiró extasiada. Algunos dijeron ¡oh! y otros ¡ah!, aunque el murmullo general sonaba como una vibración retumbante: ¡ah-oh-ah-oh...! El flaco reloj de arena culminó su acto con una inclinación y dejó pasar al reloj de sol. Éste, sufría de un leve problema de equilibrio, tropezó y cayó haciendo ¡plaf! La gente reía divertida, con esa risa contagiosa que nadie puede resistir; tan contagiosa que hasta el hombre, que no le encontraba la gracia a un espectáculo de relojes, también rió, con tal descontrol que el gabán se le aflojó, dejando ver parte de la intrincada maquinaria que tapaba. 
El enano aun entusiasmado miró de soslayo al desconocido. Arrugó aun más su nariz de uvapasa y aferrando la bolsa se alejó, casi corriendo, antes de que el otro recuperara la compostura. El hombre intentó pararlo de un manotazo, pero no lo logró. Sólo alcanzó a pegarle a una de las matronas que, de un carterazo, lo hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Para sorpresa de todos, se hizo pedazos, en medio de un ruido estruendoso, metálico, insoportable. Se escuchó un ¡ooooh! general. Resultó que el hombre no era un hombre, sino un esqueleto robótico controlado por el enano Grim. De a poco lo dejaron solo, atrapado entre varillas y engranajes. Miraba la espalda de Grum alejarse bajo la lluvia.

Comentarios

Ludwig dijo…
Sospecho que a Grim le quedó por terminar a su hombre, por falta de tornillos y de capital.
O quizás la lluvia oxidó sus engranajes y esa es la razón del trompazo.
Me ha gustado tu historia, Aqua.
Aqua dijo…
Luis!!! que lindo, siempre aportando algo. A Grim, efectivamente, le quedo a medio terminar su hombre-máquina... le faltó un tornillo, pobre!
Te dejo un beso!
Miguel dijo…
Muy linda historia... como ya lo ha dicho bien Ludwig, el pobre Grim no pudo robar los tornillos necesarios para completar su hombre... lo unico que me queda de duda es para que necesitaba los tornillos Grum, no estoy muy seguro de cual es la funcion de estos en el entierro... pero eso me gusta, que la historia lo haga pensar a uno, y que nos permita imaginar algunos detalles...

Saludos!

Miguel
Aqua dijo…
Miguel! A Grim se le complicó manejar su máquina durante la lluvia, y más bajo una situación imprevista.
Este es un cuento a medias, lo reconozco, sin embargo, como todo lo que se publica en este rinconcito, está para ser criticado.
Sigo aprendiendo!
Te dejo un beso!
Diego Niño dijo…
Lind ahistoria Aqua.

En mi blog te dejé un meme: http://diegoninho.wordpress.com/2008/06/16/meme-tu-album-debut/
Diego Niño dijo…
un abrazo desde la fría Bogotá
Aqua dijo…
Diego! que linda tu visita. A la noche paso a chusmear lo del meme, aunque no soy muy aficionada a ese tipo de cosas, pero la curiosidad me puede, como a mi Sara.
Te mando un beso desde la helada Buenos Aires... (ya ves, tenemos en común la temperatura del entorno)
Ciao!!!

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