Fábulas mínimas | Señor Coco, Señora Hormiga

"Señor Coco, Señora Hormiga" es una de las fábulas mínimas que espero poder ir subiendo en el transcurso de los días, si el tiempo me lo permite. Aqua dice que es divertido fabular sobre los comportamientos humanos a través de animales o insectos, porque es como mirarse a un espejo mágico.
-Un coco bien podría ser el señor gruñón del colectivo, ¿no?
-Supongo que sí.
Aqua sonrie satisfecha. Le encanta que le de la razón.


El Coco empujaba una bola de excremento: uno-dos, uno-dos... repetía. Estaba cansado porque subía una pendiente y no podía darse el lujo de perder el ritmo. Se le acercó una hormiga:
-Señor Coco -dijo la hormiga- podría indicarme, por favor, hacia que lado puedo encontrar hojas tiernas.
-¡Qué se yo! -dijo el Coco fastidiado-... Los cocos no comen hojas tiernas.
La hormiga le dio las gracias y siguió su camino. Al poco rato, el Coco había podido llevar la bola hasta su cueva. Desde dentro, la señora Coco le dijo que trajera hojas tiernas para armar la cama de sus futuros bebés. El Coco, contrariado, regresó al camino. Se encontró a la hormiga que, con mucho esfuerzo, arrastraba un trozo de hoja que le triplicaba el tamaño.
-Hormiga, ¿de dónde sacaste esa hoja?
-¡Que te importa! Los cocos no comen hojas tiernas.

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