Dragón imaginario

Para Aqua lo relatos fantásticos son una adicción, los lee, aunque más que leerlos los debora. Luego se le disparan las ideas. Acá dejo un microrelato que redactamos durante algunos minutos de ocio. Como siempre, mis estimados visitantes virtuales, la misma recomendación: ¡usemos la imaginación!


Dragón imaginario

En el interior del bosque, más alla de los árboles, el dragón se acicalaba las alas. No era vanidoso pero le gustaba la pulcritud, cosa rara en un dragón. Se sacudió y dio algunas vueltas sobre la tierra, arrastrando su larga cola. Satisfecho con la inspección desplegó sus alas membranosas. Por unos segundos el bosque quedó poblado de sombras y algunos animalitos corrieron a esconderse, creyendo que había llegado la noche. El dragón sopló; no mucho, sólo lo suficiente para probar la potencia de su aliento sulfuroso, y emprendió el vuelo. Gracioso, dorado, etéreo. Sobre la tierra quedaron sus marcas, sendas marcas de dragón, sólo visibles para los que miran con los ojos de la imaginación.

Comentarios

Miguel dijo…
Lindo relato mi querida Aqua... solo puedo decir que tienes toda la razon del mundo, hay que usar la imaginacion!

Muchos saludos hasta Buenos Aires!

Miguel
Aqua dijo…
Siempre digo lo mismo, me disculpo. Pero es que sigo notando que existen adultos que han olvidado que alguna vez tuvieron imaginación. Esa cosa que te hacía creer que estabas dentro de un submarino cuando tu entorno no era más que una caja de cartón. ¡Una verdadera lástima! Pero ¡bueh!
¡Gracias por seguir pasando, Miguel!
¡Besos desde mi rincón del mundo!!
capitan iseka dijo…
Cuando era chico, en el jardín de mi casa, solía haber un dragón. Cada vez que aparecía llamaba a mi madre para que lo viera, pero por más que ella se esforzara y se retorciera las manos en el delantal, no lo veía. ¡Qué ganas de hacerme perder el tiempo!, decía.
Hace poco, muchos años después, un día que fui a visitarla, vi las huellas en el césped. Pero esta vez no dije nada.
Saludos!

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