Retorno al predio

A veces me pregunto si realmente vale la pena seguir escribiéndole a la nada en este espacio... Sí, ya sé que siempre hay algún virtual que pasa, mira un poco y sale como entró: dejando apenas una sensación de brisa, quizás cálida. Pero es difícil mantener un espacio como éste sin preguntarse, cada tanto, si vale la pena. Supongo que es parte del ejercicio.
Lo que había pensado, algún tiempo atrás, y había acordado con Aqua, era que no me importaría la frecuencia o cantidad con la que alguien entrara al castillo. Simplemente, dejaría al azar hacer su trabajo y al destino jugar un rato, así el proceso sería mucho más sencillo. Pero es algo desencantador darse cuenta que le pones onda a algo que tal vez nadie vea, o a nadie le importe. Ahí están esos números infames que se me ocurrió colocar en la esquina superior derecha. Me doy cuenta que cada día están marcando un ranking más abajo, ¡es terrible! Un medidor patético de popularidad.
-¡Un horror! -dice Aqua.
-Sí, ya sé que son un horror, ¡shhh-shhhh!
La cosa es que intento no hacerme problema, por eso pienso en el lado positivo, en esos amigos de caminos virtuales, que como Miguel ó Susana, pasan y dejan sus huellas. Es como si tallaran una pequeña muesca en la corteza de un viejo árbol perdido.
A esas personas que, como ellos, pasan y dejan su muesquita, gracias.
A los que sólo dejan una brisa virtualícima, también gracias.
Y a los que espero que pasen, gracias adelantadas.
Este sólo era un post para declarar el retorno al predio.
Confirmo: Aqua y yo estamos de vuelta, mejores de salud, mejores de ánimo.
¡Salud!

Comentarios

Ludwig dijo…
Es curioso, pero yo suelo hacerme la misma pregunta, cuando publico un escrito.
Si no fuera porqué veo las estadísticas, hay veces que tienes la sensación de que nadie te lee.
Animo, Nieve. Yo siempre te visito. Al fin y al cabo tu casa es muy acogedora.
Diego Niño dijo…
Como docente de matemáticas tengo la autoridad para decirte que los números son grises comparados con la policromática realidad. Puede que no seas la primera o que las personas que te visten no te dejen comentarios en los post. Pero creo que esto no significa que sea vano sentarse frente a la página blanca a rasguñar historias o a pergeñar confesiones.

En el tiempo que llevo escribiendo en el blog son pocos los comentarios que he recibido así como escasos han sido los visitantes que se quedan a leer: el contador me dice que la mayoría entra, ve que en mi blog no hay lo que necesitan y se van dos o tres segundos después. Esto al comienzo me molestaba pero he ido entendiendo que los que se quedan valen por miles de post y millones de horas escribiendo.

Un abrazo desde Bogotá
Mägo... dijo…
Es cierto que siempre surge la pregunta de si vale la pena seguir escribiendo, en especial cuando son escasos los comentarios y pocas las visitas (como en mi blog :P)... pero tambien hay que preguntarse si vale la pena dejar de escribir... Nunca me lo pregunté... pero bueno, no sé... vos fijate...

Un saludo... y espero que sigas escribiendo... porque para mí... se vale la pena pasar por tu blog y leer tus cosas...
Miguel dijo…
Aqua!!!

Mi querida amiga, lo unico que te puedo decir es que no vale la pena que te fijes en esos marcadores... lo mas importante de un blog no es el numero de gentes que entra, sino el contenido que hay en el... y visitar tu blog es algo que en lo personal disfruto, ya que encuentro muchas cosas que leer, siempre agradables.

Yo ya deje de preocuparme por cuanta gente entra a visitar mi blog, lo importante es darnos la oportunidad de expresarnos, y si alguien lee, ya estamos de avance.

Saludos, y animo!
Aqua dijo…
Primero debo decirles chicos que ha sido un record interesante de palmaditas de espalda... ¡Gracias!, ¡Gracias!
Este es el tipo de cosas que me hacen seguir viniendo y subiendo cositas al blog.

Luis, como siempre tus palabras son claras y precisas. Con frecuencia paso por tu blog, aunque confieso que no dejo todas las veces un comentario. Sin embargo, he leído todos los post y, como comenté en algún momento, me parecen interesantes las historias y la mezcla con la cultura corporativa. Sobretodo porque trabajo para una empresa como muchas otras, es decir, con defectos y virtudes, pero que tratamos de mejorar día a día.
Gracias por estar!
Beso grande!

Diego mira que cosas, ¡así que docente en matemáticas! qué curiosidad. Bueno, un ejemplo más de que las letras y los números pueden ir, perfectamente, de la mano, ¡que lindo!
Como verás, sigo por aquí, a pesar de las reflexiones sobre lo vano o sobre postear o no postear. Sigo en el predio porque me gusta y lo disfruto. A esta altura continuo remando.
Gracias por pasar, en especial a comentar el post sobre el cero comment, já!
Desde acá un abrazote!

Mägo Mi querido! ¿Cómo dejar de escribir? Para mi sería como dejar de respirar. Todo lo contrario, continuo escribiendo. De hecho mi cabeza no para de pensar sobre el tema. La cuestión es postear o no postear. Pero, como le decía a Diego, sigo posteando porque me gusta y es parte de mi propio proceso, me hace falta, pueh! ja!
Gracias por estar del otro lado de la pantalla!!
Un abrazo grandote desde Bs As!

Miguel! Mi compañerito de caminos virtuales... Como siempre un gustazo! Ya vez, reflexiono sobre estas pavadas, como dicen los argentinos. Pero ¿cómo no preguntarmelo cuando veo esos números horrorosos?
Tienes razón, no hay que hacerse problemas por esas cosas. Lo importante es lo que uno piense de si mismo y el proceso, sobretodo el proceso.
En fin, me encanta seguir teniendote por acá.
Te mando un beso enorme desde este rincón virtual!!

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