Visita a la Torre de los Delirios


Grito
Por AquaVioleta

Soñé que atravesaba celdas de cristal. Me bastó el sonido intermitente de las luces para saberme encerrado en la Torre de los Delirios. Enseguida recordé que en aquel lugar es muy fácil perder la cordura sino se sale a tiempo.
Atravesé celdas multicolores hasta llegar a una completamente violeta. A mi alrededor, las otras celdas eran Traslúcidas Negras. Por eso, a pesar de que las facetas eran cristalinas, no podía ver más allá de mi propia celda. El negro del entorno, profundo y desorientador, no permite saber qué es arriba y qué es abajo dentro de la Torre. Tuve miedo. Sentí mi propio sudor sabiendo que era imposible. En los sueños, los cambios biológicos se perciben pero no se ven. Tal vez los Veedores estarían disfrutando de mi sudor onírico. Me dije que debía resistir; ser un Artífice de Sueños no vale para los débiles mentales. Concentré la energía en canalizar los pensamientos al mismo objetivo: intentar salir de la traslúcida cuando estuviese negra.
-Mira la luz -dijeron las Voces.
Uno de los espectáculos comenzaba.
-Sigo el designio -dije.
Mi voz no salió como suelen salir las voces. No tenía voz sino pensamiento. Lo impulsé desde mi mente, a las otras mentes, a las Voces. Enseguida escuché la intermitencia y mi celda se volvió negra. Podía ver lo que ocurría, como si estuviera a la luz del día, pero sabía que los ocupantes de las otras celdas no podrían verme; ese es otro detalle de las Traslúcidas que los Artífices debemos conocer y manejar.
Me senté, al modo de los Sabios, y esperé.
La celda de enfrente se iluminó. Dentro había dos mujeres, mirándose, como se miran los gallos antes de atacarse: todos los músculos en tensión, vigilando al otro. Estaban desnudas. Según las reglas, las Actrices, sólo pueden llevar collares de plumas. Una, lo llevaba de plumas azules, la otra, de plumas rojas. Eso, y el sudor ácido abrillantándoles el cuerpo, era lo permitido.
Escuché pasar el tiempo a través de las Voces:
-Uno, dos... -dijeron.
La siguiente celda se iluminó. Pude ver al otro Artífice que, al igual que yo, aguardaba el espectáculo. Sin embargo, por esta única vez yo tenía la ventaja de estar dentro de una Traslúcida Negra, luego, si no lograba controlarla, sería su turno. El tiempo transcurría a través de las Voces.
-Tres, cuatro... -dijeron.
La Urdimbre que envolvía a las Actrices vibraba en las Voces, sólo ellas podían rasgarla.
-Cinco, seis...
Los hilos cayeron al suelo, desgarrados en millones de fibras micrométricas de apariencia tan suave como la seda. Las Actrices habían sido liberadas. Saltaron, una sobre la otra. Plumas Azules atacó el cuello de su rival con las uñas. Plumas Rojas cayó al suelo con los brazos extendidos, arrastrando mechones de cabello entre los dedos.
-¡Griten! -dijo el otro Artífice.
La orden para detener el espectáculo no surtió efecto en las Actrices. Quizás no lo escucharon, o no les importó. Siguieron atacándose, sin piedad, usando lo que tenían disponible. Afiebradas, desplumadas como gallos-ninfas, evaluaban las heridas de la otra sin ser conscientes de las propias. Buscando, constantemente, nuevos lugares donde clavar uñas y dientes, donde golpear, se arrancaron plumas, pelo, sangre...
De pronto, la Urdimbre retomó su forma y se acopló con el resto de las fibras. Pude percibir la unidad de la Torre, su poder. La Urdimbre estaba preparada para evaluar nuestras reacciones, para incorporarnos al delirio o dejarnos salir.
-Basta -dijo Plumas Azules. Plumas Rojas obedeció.
Quedaron erguidas. Mostrando con orgullo sus voluptuosidades. El otro Artífice se apoyó en el cristal de su celda. Las miraba temblando, con la expresión del que cae en un pozo: ojos vidriosos contra un fondo negro. Pude percibir la intermitencia de las luces apoderándose de su mente, dejándolo sin voluntad. Sus dedos siguieron el contorno de los cuerpos desnudos a través del cristal.
-Griten -dijo, pero las palabras quedaron encerradas en su celda.
Las Actrices se inclinaron ante él.
-Hemos terminado -dijeron.
Habían sido imaginadas para provocar. Sólo eran el reflejo de las intermitencias. Con cada espectáculo, atrapaban una nueva víctima para alimentar a la Torre, sólo así renovaba sus delirios.
Sin detenerme a pensar, sabiendo que mi tiempo se limitaba a una reacción, pronuncié la orden.
-¡Griten! -pensé.
La energía fluyó a través de mi pensamiento. Repetí la orden una y otra vez hasta que la celda de las Actrices se oscureció. Había logrado el control de la Traslúcida, y con la siguiente intermitencia podría salir. Me concentré en la Imagen de Fuga mientras el resto de las celdas se oscurecían. Lo último que vi del otro Artifice fue un rictus extraño en la boca. Quizás sus dientes, no estoy seguro. Luego desapareció devorado por la oscuridad de las Traslúcidas. Sólo entonces pude ver la Imagen de Fuga: el Oráculo el Tempus Somnus.
Ordené el salto.
Desperté.



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Comentarios

Mägo... dijo…
Es todo tan loco que no puedo entender si es que entendi o no...
Sin embargo me parecio muy bien pensado aunque sea tan flashero...

Me gustó mucho... (es un sueño, no hay que entenderlo.. o si?)

Un saludete..
RED FISH dijo…
Y pensar que yo tengo sueños tan simples...
Quería decirte que me gustó mucho la interpretación alternativa que hiciste sobre mi cuento. Tiene que ver con el final que tenía en la cabeza y no pude liberarlo. Tanto me gustó que cambiaré el final.
Besos,
RF
Miguel dijo…
Aqua!

Wow... este relato si me dejo sin palabras... puedo imaginar todo lo que narras, pero el proceso de entenderlo es el que me esta creando problemas.

Creo que como dice Mägo, por ser sueño no hay que entenderlo. Eso espero, jejeje.

Saludos!
Aqua dijo…
mägo!

que bueno tenerte por acá! me contenta mucho que pases y me dejes un comentario sobre éste relato, porque lo subí por una razón particular, es decir, cada cosa que aparece tiene una razón de ser, no están puestos al azar ni los personajes ni la historia. pero sí, como bien dices, es bastante extraña. forma parte de un ejercicio para narrar una historia más larga. porque a pesar de que existan, en un principio, personajes y términos que parecen salidos de la nada, al formar parte de algo más largo y, en consecuencia, un poco más complejo, el desarrollo los haría más comprensibles... un poco enredado, ya sé.

^__^

(pero esta cabeza es así, a veces ni yo misma la entiendo, ja!)

lo que si podría estar bueno es qué me contaras qué entendiste, así podría comparar si lo que quise decir se corresponde con lo que se entiende de la narración.

me contarías?

te dejo un abrazo mágico, amigo!



RF!

pez rojo, que bueno que nos visitas!

yo también tengo sueños simples, a veces... aunque ahora hago ejercicios con cosas extrañas, pero ya ve, mi imaginación es como una locomotora sin frenos.

ahora, tu cuento del quinto piso, me gustó mucho, precisamente, y como comentaba en el blog, porque los temas escabrosos me gustan. además me agrada la idea de subir cosas y que quienes lo lean me den una opinión que me permita saber si lo que quise decir se entiende, por eso cuando paso por otro blog me gusta dejar mi opinión en ese sentido, porque es mucho más enriquecedor.

espero poder leer pronto el final alternativo. me muero de curiosidad por saber cómo lo resuelves.

desde este castillo te mando un abrazo!



miguel!

apreció mucho tus comentarios!

como le decía a mägo, esta es una historia enredada, pero me gustaría que me contaras qué entendiste de lo poco que me dices que te costó entender, así puedo saber si lo que escribí se corresponde con lo que realmente quería escribir.

efectivamente es un sueño, pero no es un sueño mio, es el sueño de un "Artífice de Sueños". enredado, no? jajajaja

no es tan así, como decía, tiene una razón de ser. aunque parezca traído de los pelos forma parte de un todo. de hecho tiene mucho que ver con el contador de sueños. lo que me interesa en este caso es que la secuencia de hechos se entienda, así como la estética del lugar, la atmósfera onírina, etc.

cuentame y así puedo autoevaluarme. ^__^

desde un soleado domingo en buenos aires te mando un gran abrazo, amiguísimo!!

besitos!!

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