Diálogos mínimos | Bicicletas

Divergencias
Por AquaVioleta



-¡Tortuguita! -dijo el hombre.
-¡Tortuguita! -dijo el otro sin dejar de pedalear.
Eran las cinco de la tarde. Hacía fresco y Scalabrini Ortiz estaba tranquila para ser Sábado.
-¡Vení, Tortuguita, la concha de tu hermana! -insistió.
-No puedo... -dijo el otro y siguió de largo.
El hombre quedó repitiendo desde la esquina:
-Vení, Tortuguita. Vení.



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