Diálogos mínimos | Vecinos

Serie Oscura
Por AquaVioleta


Se habían mudado mucho después que yo al departamento. Eran una pareja joven. Me contenté porque eran tranquilos, en comparación con la última pareja que se la pasaba a los gritos.
Una noche explotaron los tapones de la casa y hubo que pasarse largo rato en vela a esperar que la gente de la compañía de electricidad arreglara el desperfecto. Salimos todos al pasillo, a montar guardia, a esperar que resolvieran el asunto. Entonces me enteré de que ella, llamémosla Aye, era moza y llegaba todas las noches tarde, que tenía dos días francos intermedios y que él, llamémosle Diego, era músico y tocaba el bajo para un duo argentino de los ochenta que todavía daba manotazos de ahogado para su audiencia.
También dijo que Diego no estaba, que había salido de gira por el interior. Al parecer estaría ausente unas semanas. No estoy segura de cuantas. Ya sabía que no estaba por los ruidos en el departamento. No es que me interese lo que hagan mis vecinos pero cuando vives en un edificio pequeño terminas enterándote de todo: conflictos, ausencias, peleas, reconciliaciones, etcétera.
Durante la ausencia de Diego, noté que Aye había traído a una amiga. Se escuchaban sus voces, sus risas. Una noche escuché la voz de otro tipo que, evidentemente, no era Diego. Al día siguiente, por la tarde, volví a escuchar las voces de Aye y su amiga. Salieron. El departamento quedó en silencio.
Al rato regresó Diego. Arrastró cosas por el pasillo. No vi qué, no me interesaba. Después sentí sus pasos en mi techo. Parecía que andaba descalzo. Preparé un café. Leía un libro de Ursula Le Guin: el país del exilio. Pasó un rato y escuché que Diego hablaba por teléfono.
-¡Sos una turra! -dijo-, ¿cómo se te ocurre coger en nuestra cama y ni siquiera tirar el forro? ¡Lo acabo de encontrar todo lleno de leche! ¡Es un asco! ¡Ves que sos una puta! ¡No se puede confiar en ti! ¡otra vez me lo vuelves a hacer!
Silencio.
-¿Cómo que Connie? ¿Quién coño es Connie?
Silencio.
-No sé si creerte o no.
Silencio.
-¡Pero si cogieron en mi cama, hija de puta! ¿No te das cuenta de que es un asco? Ni siquiera tuvieron la delicadeza de tirar el forro...
Así durante media hora. Lo constaté con el reloj de la cocina. Me tomé el café mientras escuchaba. Después de discutir salió del departamento dando un portazo. Yo seguí con el planeta del exilio.

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Comentarios

Gustavo Tisera dijo…
Ja! (Parece que el problema no era tanto el hecho que había cometido su novia sino la evidencia dejada!) Muy Bueno! Saludos
Aqua dijo…
Gustavo, como siempre un gusto tenerte de visita.
Ya ves, algunos se olvidan de lo más importante en esos casos: la evidencia.
Abrazo!

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