Un apoya vasos extraído del restaurante Johnny B. Good, donde nos comimos unas ricas pastas en Córdoba¡Feliz día del amigo, gente virtual!
Los virus no están vivos, me dijo el otro día un amigo. Entonces pensé: ¿qué es lo que nos diferencia de los virus? ¿por qué creer que no están vivos? Se lo pregunté a nuestra doctora laboral, a propósito de su visita por el tema de la gripe A, ya saben: lávese las manos con agua y jabón cada tanto (por lo menos durante veinte segundos), deje correr el agua, séquese y por último, pa' rematar, pues, use mucho alcohol en gel, con eso mantenemos el virus a raya, con eso y con no respirarle en el cogote a todo el que tenga cerca (cosa bastante dificil si viajas en subte, pero bueh! esa es la recomendación profesional. La cosa es que la doctora, cuando le pedí opinión sobre la calidad de vivo o no vivo de un virus, me miro con cara de: ¿a esta qué le pasa?, y me dijo con su mejor sonrisa profesional: ¡por supuesto que están vivos! Me dije: bueno, ella dice que sí, yo también lo creo, pero me quedó la duda... ¿qué razonamiento puede llevar a creer que algo como un virus no está vivo? Mi análisis de tonterias me dice que esta persona razona la vida viendola como el acto de respirar, de tener organos, etc., y, según él, que era él pues, macho-varón-masculino, el virus no está vivo porque no respira, no tiene organos, no vive, punto. Esta simpleza justificaba su creencia. Me pregunto, ¿es suficiente? ¿cómo iniciar una discusión partiendo de una tesis tan tajante?
Y usted, ¿qué piensa?
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