Incongruencia por AquaVioleta
El viernes salí con el tiempo justo para llegar a la oficina.
-Y ahora qué hacemos? -preguntó Aqua de lo mas meticulosa porque últimamente no me la banco mucho.
-Y, nos tomaremos un taxi.
-Muy acertado...
Esperamos un rato en la esquina Rosario/Beauchef y nada. Taxis: todos ocupados.
-Creo que mejor nos vamos en colectivo -le dije después de un rato.
Nos fuimos hasta la parada y al poco tiempo nos subimos a un aparatejo. Llegamos a Paseo Colón cuarenta minutos más tarde. Entré al edificio apuradísima -para variar- y me conseguí con uno de los chicos del séptimo. Subimos al ascensor los dos solos y como siempre el tiempo en la caja metálica avanzó a velocidad de tortuga. Había que interactuar de alguna forma:
-¿Ya tenés sombrero? -me dijo el Seven-Guy.
Como era de suponerse no entendí de qué me estaba hablando -no te pueden recibir con semejante pregunta a las ocho y dele de la mañana-, le dije (muy parca, eso sí):
-¿Qué sombrero?
-¡El sombrero...! -dijo.
-Y ahora qué hacemos? -preguntó Aqua de lo mas meticulosa porque últimamente no me la banco mucho.
-Y, nos tomaremos un taxi.
-Muy acertado...
Esperamos un rato en la esquina Rosario/Beauchef y nada. Taxis: todos ocupados.
-Creo que mejor nos vamos en colectivo -le dije después de un rato.
Nos fuimos hasta la parada y al poco tiempo nos subimos a un aparatejo. Llegamos a Paseo Colón cuarenta minutos más tarde. Entré al edificio apuradísima -para variar- y me conseguí con uno de los chicos del séptimo. Subimos al ascensor los dos solos y como siempre el tiempo en la caja metálica avanzó a velocidad de tortuga. Había que interactuar de alguna forma:
-¿Ya tenés sombrero? -me dijo el Seven-Guy.
Como era de suponerse no entendí de qué me estaba hablando -no te pueden recibir con semejante pregunta a las ocho y dele de la mañana-, le dije (muy parca, eso sí):
-¿Qué sombrero?
-¡El sombrero...! -dijo.
Al parecer lo del sombrero era la cosa más obvia del mundo. Aqua enseguida se puso nerviosa: cara de pocker y revoleos de culebra.
-¿Qué le pasa a este muchacho? -me dijo calladito.
Yo, que seguía sin entender, aunque tenía una ligera sospecha, seguí con mi parquedad:
-No sé nada de sombreros- le dije.
-¿No vas a la fiesta de Vero?
¡Ah! La sospecha era cierta, me dije.
-¿No te llegó la invitación? -insistió el Seven-Guy.
-No.
El "no" tajante lo dejó perplejo. Ahora la cara de pocker la tenía él. El ascensor se abrió justo: séptimo y descenso del muchachón. Aqua le sacó la lengua. Por supuesto el Seven-Guy ni lo notó, porque nadie la ve, sólo yo y algún que otro privilegiado.
-Mira que venirnos a hablar de sombreros a esta hora -dijo Aqua cuando se cerró la puerta.
Y así empezamos el viernes.
-¿Qué le pasa a este muchacho? -me dijo calladito.
Yo, que seguía sin entender, aunque tenía una ligera sospecha, seguí con mi parquedad:
-No sé nada de sombreros- le dije.
-¿No vas a la fiesta de Vero?
¡Ah! La sospecha era cierta, me dije.
-¿No te llegó la invitación? -insistió el Seven-Guy.
-No.
El "no" tajante lo dejó perplejo. Ahora la cara de pocker la tenía él. El ascensor se abrió justo: séptimo y descenso del muchachón. Aqua le sacó la lengua. Por supuesto el Seven-Guy ni lo notó, porque nadie la ve, sólo yo y algún que otro privilegiado.
-Mira que venirnos a hablar de sombreros a esta hora -dijo Aqua cuando se cerró la puerta.
Y así empezamos el viernes.
Bitácoras: diálogos, minimalismos, fotos, imágenes, AquaVioleta
Blogalaxia: diálogos minimalismos fotos imágenes AquaVioleta
Blogalaxia: diálogos minimalismos fotos imágenes AquaVioleta
