Minimalismos | #8M Día Internacional de la Mujer

#8M Frente al Congreso Argentino

Hoy pasé por la plaza del Congreso a eso de las 15hs. Se comenzaba a acumular la gente. Lamenté no haber podido quedarme. He ido a varias de la marchas y no he guardado registro. Sin embargo, cada vez que voy reflexiono. Tantas mujeres juntas me hacen pensar en cómo pensamos.
Recordé algo: Hace unos años, cuando trabajaba como ingeniera comercial (y ganaba mucho menos de lo que ganaban mis colegas varones) el que era el gerente general de la empresa me llamó a su oficina. Entré, me senté en una silla frente a su escritorio. Él estaba hablando por teléfono. La llamada duró unos cuantos minutos en los que él me miraba cada tanto y seguía. Esperé. Al colgar me miró un minuto más y me dijo: ya está, puedes irte, ya te vi. En esa época estaba recién graduada y mi economía no me permitía armar discusiones que me mandaran a la calle, con eso me justifiqué a mi misma. Sin embargo, hoy pienso que debí haber dicho algo. No lo hice. Lo que sí hice fue comenzar a ignorarlo. Creo que fue una especie de instinto de conservación. El tipo me llamaba y yo no iba, o iba cuando quería, o me hablaba y yo seguía de largo. Alguna vez me gritó. Yo seguí sin quejarme. Me criaron para no protestar. Lo miraba con lo que yo creía era desprecio. Supongo que se me notaba. Durante cinco años me aguanté sus chistes de doble sentido, sus miradas lascivas, su sonrisa odiosa, su prepotencia, su aire de superioridad. Él estaba en una situación de poder. A la primera oportunidad que tuve dejé ese trabajo. Pero ¿y si no la hubiese tenido? Hay mujeres que no tienen la posibilidad de alejarse, de escoger. Somos vulnerables en muchos aspectos. Pienso en las mamás, en las mujeres cabeza de familia. Si estás en esa situación, ¿qué haces? Hacemos poco, poquísimo, y eso debería cambiar.

Comentarios

Entradas populares